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Turismo Slow: ¿en qué consiste esta tendencia?

A finales de la década de los 80, el italiano Carlo Petrini, sociólogo, periodista y amante de la gastronomía, se convirtió casi sin darse cuenta en el padre del movimiento slow. Aunque su principal fin era el de hacer frente al boom de la comida rápida, basada en modelos estandarizados en contraposición a los valores tradicionales mediterráneos, esta filosofía ha continuado extendiéndose a casi cualquier ámbito que se nos ocurra (slow food, slow tourism, slow clothes, slow life...), reivindicando los ritmos vitales lentos y meditados para aumentar la consciencia y el valor de cada momento.
En el año 2012 se refleja un nuevo punto de inflexión con la producción de “El Síndrome de Venecia”, un documental que explica a través de los ciudadanos venecianos cómo el turismo masivo se convertía en un problema cada vez más latente en la ciudad italiana, convirtiéndola en un parque temático de sí misma. El fenómeno social que se plasmó podría interpretarse como una de las primeras reacciones reconocidas como “turismofobia”.

Pronto, Italia empezó a tomar medidas para limitar las llegadas de turistas, como sucedió en la zona Cinque Terre, declarada Patrimonio de la Humanidad. Si bien Italia fue la primera en entender estas necesidades, muy pronto la siguieron ciudades europeas como Francia, Holanda o Gran Bretaña, planteando alternativas a la masificación turística, responsable de fenómenos como la pérdida de identidad de las comunidades o su crecimiento insostenible. Y así comienza a desarrollarse y contagiarse el concepto del slow tourism, invitando al viajero a olvidar los cánones de las industrias turísticas y disfrutar del destino desde un enfoque más consciente y sostenible.

Complementariamente, el turismo slow también tiene el fin de la máxima integración del viajero con el destino a través del contacto con personas autóctonas, disfrute de la gastronomía local, espacio para la improvisación, cercanía con la naturaleza y la mayor reducción posible del impacto causado.

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Y en un mundo donde la globalización cada vez es mayor, ajena a los daños que produce en el planeta, esta autenticidad atrapa a los viajeros y les permite vivir una experiencia única y pura en cada viaje, cuidando que sea el destino el que les deja huella y no al revés.
 
 

Turismo Slow en España

El concepto slow también llega a España hace unos años no sólo por tendencia, también por necesidad. Enclaves como Barcelona o Mallorca son claros ejemplos de las consecuencias de la masificación turística, provocando efectos sociales tan negativos como la turismofobia o el crecimiento insostenible del destino. En contrapartida, ya son muchas las comunidades españolas que se unen a la reivindicación de lo lento, y los slow travels son cada vez más demandados, tanto por viajeros como por los propios ciudadanos. Veamos algunos ejemplos.

Por un lado, la asociación internacional Cittalslow ya reconoce oficialmente ocho municipios lentos en España: Balmaseda (País Vasco), Begues (Cataluña), Begur (Cataluña), Lekeito (País Vasco), Morella (Valencia), Mungia (País Vasco), Pals (Cataluña) y Ribielos de Mora (Aragón). En especial, el norte de la península y la costa mediterránea encajan muy bien en el concepto, y destacan iniciativas como la de Turismo Slow de Galicia, en la que es posible encontrar todo tipo de pueblos, experiencias, recorridos y alojamientos slow.

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Si nos movemos hasta las islas encontramos auténticos paraísos para el turismo lento. Menorca es uno de los destinos que más ha apostado por esta tendencia, y su página oficial de turismo cuenta con todo un apartado destinado a lo slow, destacando una red de alojamientos, restaurantes y actividades de esta filosofía. Lo cierto es que la tranquilidad que ofrece la isla y sus condiciones naturales la convierten en un escenario muy slowly.

Por otro lado, y dando el salto al otro archipiélago, encontramos la isla de El Hierro, un ejemplo perfecto de slow turism. La más pequeña de las Islas Canarias se enorgullece de ser la primera isla autosuficiente del mundo, abasteciéndose a través de recursos naturales como el viento, el agua y el sol. Sus parajes naturales y su atmósfera volcánica casi mística la convierten en un lugar de ensueño para los amantes de la calma, la ecología, el deporte o la desconexión.

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El Turista Slow

¿Eres el propietario de un pequeño hotel o restaurante de un destino turístico? Quizás uno de tus Buyer Personas responda al perfil del turista slow. (Si no sabes a qué nos referimos con esto de los Buyer Personas, este videoblog es para ti). Toma nota de las características más representativas del turista slow y valora si esta tendencia comienza a crecer entre tu público:

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  • Tiene entre veinticinco y sesenta y cinco años.
  • Prefiere territorios limitados que no sean muy grandes.
  • Sus estancias suelen ser, como mínimo, de una semana.
  • Siente predilección por los hoteles pequeños, casas rurales, albergues o refugios.
  • Prefiere los rincones más singulares de los destinos antes que los más turísticos.
  • Le interesa el patrimonio cultural y natural de su destino.
  • Evita planificar cada día de su viaje, dando cabida a la improvisación y a la experimentación.
  • Tiene interés por conocer personas autóctonas para empaparse de su cultura y vivir desde ese local taste.
  • Le inspiran la fotografía o el deporte al aire libre.
  • Valora la comida slow, los restaurantes de ingredientes KM0 o se siente atraído por la eno-gastronomía.
¿Coinciden más de cuatro comportamientos o inquietudes? Entonces debes tenerlo claro: ¡los turistas slow están entre tu target!

 

Un servicio más slowly

Sea cual sea tu sector, todos podemos beneficiarnos aplicando el concepto slow a nuestro servicio y actividad. En primer lugar, estaremos cuidando de nuestro destino, alineándonos con un crecimiento turístico sostenible, y en segundo, estaremos conectando con una tendencia que va en aumento y de la que en España aún no hay demasiadas opciones: un escenario perfecto para desarrollar oportunidades.

Organizar recorridos en la naturaleza, adaptar una carta KM0 en tu restaurante u ofrecer cenas de maridaje del vino y los alimentos más típicos de la región son sólo algunas ideas, pero lo primero y fundamental es activar el botón de la conciencia y conectar con el viajero dándole valor en su necesidad de experimentar el destino de forma auténtica.

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¿Aún te sientes creativo? Quizás
este post sobre cómo empoderar tu destino desde un enfoque local pueda inspirarte. También puedes descargarte este eBook (y ya que estamos, disfrutarlo de forma slowly). ¡Hasta pronto! ;)
 
Las 8 claves para triungar con una estrategia de Marketing Turístico - Inturea, Inbound Marketing

Por Mercedes Parrilla | 13 June, 2018 | Categorías: Turismo, Tendencias Turísticas, Turismo Slow | 0 Comment

Acerca de:Mercedes Parrilla

Mercedes ha dado el salto al mediterráneo. Nuestra lanzaroteña favorita va dando saltos de isla a isla a cualquier ritmo, y es que lo mismo te baila una pieza de funky que una bachata. Con su primer libro ya publicado, viene en búsqueda de nuevas aventuras con las que seguir completando su maravillosa rubi-biografía.