Todos hemos oído hablar alguna vez de aquella cita repetida hasta la saciedad que Mies Van Der Rohe, arquitecto obsesionado con la línea recta y la pureza formal, sabiamente formuló. Aquel ‘Less is more’, convertido hoy en mantra, sintetiza las bases del minimalismo, que, recordemos, nació entre las flores y la explosión de color de los años 60. Cuesta imaginarse un nacimiento más antagónico, fruto de la oposición a la estética Art Pop que imperaba en el país de la mazorca.