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Airbnb y los nuevos paradigmas turísticos

En su noveno año de vida, Airbnb ha pasado de ser una página web prácticamente desconocida a ser un portal de alojamiento turístico a nivel mundial, pero… ¿cómo empezó Airbnb?

Érase una vez, en plena crisis económica...

Brian Chesky y su compañero de piso Joe Gebbia decidieron que podían ganarse un dinero extra para pagar su alquiler. ¿Cómo? Ofreciendo alojamiento en colchones hinchables por 80$/noche en el apartamento que compartían, justo en el momento en el que se celebraba una conferencia de diseño muy importante en San Francisco.

Al ver que su idea funcionaba, a estos veinteañeros se les encendió la bombilla y decidieron aliarse con el empresario Nathan Blecharczyk para crear una web de alojamiento compartido, la cual pasaría a llamarse Airbnb: “Air bed and breakfast” (cama hinchable y desayuno).

A día de hoy, la empresa ya está valorada nada más y nada menos que en 30.000 millones de dólares. Además, Airbnb tiene en su plataforma web más de dos millones de apartamentos distribuidos en 192 países. Según Brian Chescky, “siempre decimos que nos gusta la idea de vivir en un sitio, más que viajar a un sitio”, y así es como Airbnb ha cambiado el concepto de viajar, cambiando el negocio turístico tal y como lo conocíamos.

Uno de los grandes valores diferenciales que mantiene esta compañía californiana frente a la competencia, es implicar a los inquilinos y al anfitrión a través de una plataforma digital basada en un diseño cómodo, elegante y funcional. Así, hacer sentir a los consumidores que la experiencia del usuario es lo más importante.

Home sharing, una nueva forma de viajarFoto-2-Airbnb-y-los-nuevos-paradigmas-turisticos.jpg

El home sharing es una nueva tendencia de viaje y alojamiento, en la que un particular comparte un espacio de la casa en la que vive o la casa entera. No hay que olvidar que el nombre de esta actividad proviene de los programas de apoyo a las personas mayores creados en EEUU en los años 70, en la que personas mayores compartían sus hogares y ofrecían experiencias a cambio del apoyo o compañía.

La clave de este nuevo paradigma turístico no es tanto el hecho de compartir espacio, sino la experiencia que da el anfitrión a su huésped. Si te has alojado en este tipo de alojamiento turístico anteriormente, muchas veces te habrás fijado en la decoración, la ubicación de la vivienda, el espacio o los detalles del alojamiento. Aún así, lo que más destaca o te supone más importante es el trato, y lo que un anfitrión te puede llegar a permitir descubrir sobre su ciudad y cultura.

Este fenómeno no solo se reduce a la plataforma de Airbnb, actualmente existen nuevos modelos de plataformas de alojamiento turístico, como son:

  • Homeaway
  • Couchsurfing
  • OneFineStay
  • Wimdu
  • 9Flats

La revolución tecnológica, junto con la nueva era de viajeros lowcost, ha hecho posible que se haya creado una nueva categoría de viajeros.

Cada vez más jóvenes desean viajar de una forma diferente y única, queriendo conocer de primera mano las ciudades, sus barrios, conectar con el entorno y la gente local. El mix de la tecnología e innovación, junto con esta nueva forma de viajar, hacen posible que se creen conexiones entre los viajeros y que éstos puedan vivir experiencias personalizadas e inolvidables.

La experiencia para el viajero que alquila un espacio del tipo “home-sharing” a través de Airbnb u otras plataformas de economía colaborativa, es mucho más auténtica y local. Además, el anfitrión suele hacer recomendaciones de sus lugares preferidos, muchos de los cuales se encuentran en su propio barrio. Por tanto, esto da pie a que el viajero pueda conocer una realidad que no aparece en las guías turísticas, beneficiando al mismo tiempo el comercio local.

La polémica está servidaFoto-1-Airbnb-y-los-nuevos-paradigmas-tuiristicos.jpg

Internet y las nuevas tecnologías han impulsado nuevos modelos alternativos de negocio en los últimos años, pero, ¿en qué consiste el nuevo concepto de “economía colaborativa”?

Este nuevo modelo, se basa principalmente en prestar, alquilar, comprar o vender productos en función de las necesidades específicas del consumidor y no tanto en los beneficios económicos. La visión global es que el consumo colaborativo genera oportunidades de desarrollo, pero no es oro todo lo que reluce...

Todos hemos escuchado hablar de casos como el alquiler de coches por horas en grandes ciudades, o el debate mediático que han producido las plataformas de servicio de transporte como Uber, Cabify o Blablacar. Pero, sin lugar a dudas, la economía colaborativa en vivienda es la que más quebraderos de cabeza ha dado este año al colectivo hotelero y a los residentes de ciudades como Nueva York, Mallorca, Barcelona, San Francisco, etc. Esto ha provocado la turistificación de los centros de las ciudades y el encarecimiento de los alquileres tradicionales.

Definitivamente, la clave para solucionar esta gran amenaza para los empresarios y residentes, ha sido la regulación del alojamiento. Un gran ejemplo es el de las Islas Baleares, que se han visto obligadas a modificar la ley del alquiler turístico para regular y ordenar el negocio del alquiler turístico de pisos. Con esto se ha pretendido evitar la subida de precios de los alquileres por un lado, y establecer unos impuestos para que no sea cree una competencia desleal para los hoteleros.

Desde Airbnb han defendido que “ayudan a crear turismo sostenible que beneficia a las familias locales y a sus comunidades». Además, aseguran que la economía de las Islas Baleares fue impulsada con más de 550 millones de euros gracias al home-sharing a través de su plataforma, y han detallado que de media, el anfitrión de las Islas Baleares ganó 6.300 euros compartiendo su espacio 40 noches al año.

No cabe duda que Airbnb ha revolucionado el sector turístico y, actualmente, está en el punto de mira con opiniones para todo los gustos. Y pensar que todo comenzó cuando dos jóvenes se dedicaron a ofrecer alojamiento en colchones inflables.

Nuevo llamado a la acción

Por Mar Aloy | 02 November, 2017 | Categorías: Tendencias Turísticas | 0 Comment

Acerca de:Mar Aloy

Mar dice que tiene dromomanía, vamos que le gusta demasiado eso de subirse a un avión a ver qué se encuentra por el mundo. Aunque en Inturea se dedica principalmente a darle a la tecla, tiene otras pasiones ocultas como mirar compulsivamente Instagram o marcarse algún diseñito de vez en cuando.